Tiene nueve años. Su nombre es Marina, pero en el cole la llaman Vozdevieja Este verano en Sevilla, el primero después de la Expo del 92, es tan largo y tan seco que ella no sabe si llorar o reír. Si quiere que todo cambie o que todo siga igual. Porque aún juega con muñecas Chabel pero ya mira revistas para adultos. Porque su madre está enferma y ella ya se imagina en un convento rodeada de huerfanitas. Porque todo el mundo, también su padre, insiste en desaparecer. Porque su mejor amiga es su abuela, quien le guisa, la peina, se deja cortar esas uñas como alacranes, le cuenta su amor por Felipe González, le dice tranquila, le enseña nuevos tacos, le cose vestidos de flores. Luego sale y esos vestidos le molestan tanto como si fueran de lija. Y aun así, Marina siempre tiene hambre: de vida, y de filetes empanados.

Una voz única, tierna, lírica y divertidísima. Una primera novela tan inolvidable como la primera vez que te pasa algo importante.


El misterio de la cripta embrujada

Las enigmáticas desapariciones de niñas del colegio de las madres lazaristas de San Gervasio son el punto de inicio de la aventura indagatoria que tiene como protagonista a un cliente del manicomio, quien, obligado a convertirse en investigador, se verá envuelto en toda clase de percances de los que logrará salir llevando a cabo su cometido y descubriendo una intrincada farsa de gente pudiente.

La escritura de Mendoza constituye un espléndido ejemplo de investigación literaria personal, ajena a todo mimetismo, que ahonda en las posibilidades de volver del revés, sin infringirlas a primera vista, las posibilidades del relato tradicional, e indagar así ?como un buen detective, o como un personaje de Henry James? en el dibujo que se nos muestra al dorso del tapiz de la trama. Una farsa burlesca y una sátira moral y social que tiene sus raíces últimas en la picaresca y en el modelo cervantino.


Me noto muy cambiá

Este libro contiene una selección de más de quinientos inteletos de entre sus mejores hallazgos que ha ido echando a volar durante los últimos años. Todo un compendio de su “pensar ocioso” del que disfrutarán aquellos que aprecian y disfrutan con la voz de José Luis Cuerda, sin duda uno de los creadores más destacados y libres que ha dado en las últimas décadas esta -cada día más acartonada- piel de toro.

Desde hace muchos años -desde antes de que el mundo se llenara de pajaritos azules- José Luis Cuerda practica un genero literario al que denomina “inteleto”, que es como llaman en su Albacete natal a las ocurrencias, a las ideas peregrinas. Ideas que de la mano de Cuerda se tornan poderosas, divertidas, punzantes, poéticas… Siempre con una nube de mala leche y un terrón de ternura… Y siempre a contracorriente.

 


 

 

 

 

La tesis de Nancy es una crítica mirada a la España de su tiempo que Ramón J. Sender hace a través de los ojos de una sorprendida estudiante norteamericana. Refleja a la vez la tradición y la modernidad de un país que se abría tímidamente al mundo desarrollado pero que guardaba todavía, en algunos momentos como un tesoro, pero en otros como un lastre, el profundo poso de siglos de costumbrismo difícil de asumir, interpretar y comprender, no sólo para el viajero entusiasta como Nancy, sino para muchos españoles a los que los avatares de su vida y de su nación habían llevado como a Sender a un exilio forzado o voluntario.


Y también: Un adulterio decente

La comedia en tres actos “Un adulterio decente” se estrenó en el Teatro María Isabel de Madrid, el 2 de mayo de 1935. La obra resultó un gran éxito, pues presentaba una versión paródica y satírica del eterno tema de la infidelidad conyugal. Jardiel utiliza el procedimiento de la inversión para mostrar a una mujer infiel que, en realidad, ama al marido más que a su amante, con la consiguiente desesperación de este. La obra está llena de situaciones extremas, de gran comicidad, y abunda en los originales diálogos jardielescos, elegantes y sorprendentes. Hallamos en la obra, asimismo, una sucesión de personajes absurdos y estrafalarios que añaden humor y frescura a la trama. Es una comedia del renovador del humor español que todos deberían conocer.

Sin noticias de Gurb

Perdido en la Barcelona preolímpica, el extraterrestre Gurb pone al servicio de su supervivencia la extraña cualidad de adoptar el aspecto que le plazca. Se pierde con la apariencia de Marta Sánchez, mientras su compañero alienígena inicia la búsqueda en la jungla urbana. Por su diario personal vamos conociendo las increíbles peripecias de un extraterrestre en Barcelona.

En este relato de carácter paródico y satírico la invención de Eduardo Mendoza convierte la Barcelona cotidiana y absurda en el escenario de una carnavalada. Tras las máscaras pintarrajedas y grotescas se revela el verdadero rostro del hombre urbano actual y, tras el estilo literario, la acerada conciencia artística del escritor.

El asombroso viaje de Pomponio Flato

 En el siglo I de nuestra era, Pomponio Flato viaja por los confines del Imperio romano en busca de unas aguas de efectos portentosos. El azar y la precariedad de su fortuna lo llevan a Nazaret, donde va a ser ejecutado el carpintero del pueblo, convicto del brutal asesinato de un rico ciudadano. Muy a su pesar, Pomponio se ve inmerso en la solución del crimen, contratado por el más extraordinario de los clientes: el hijo del carpintero, un niño candoroso y singular, convencido de la inocencia de su padre, hombre en apariencia pacífico y taciturno, que oculta, sin embargo, un gran secreto.

Cruce de novela histórica, novela policíaca, hagiografía y parodia de todas ellas, aquí se ajustan las cuentas a muchas novelas de consumo, y se construye una nueva modalidad del género más característico de Eduardo Mendoza: la trama detectivesca original e irónica, que desemboca en una sátira literaria y en una desternillante creación novelesca.

El monstruo que amaba a las gasolineras

La psiquiatra de Pine Cove ha decidido sustituir los antidepresivos que administraba a todos sus pacientes por placebos, así que naturalmente, o más bien artificialmente, la clientela del club de blues local se ha disparado. El problema es que la melancólica música también ha atraído a Steve, una gigantesca bestia marina con cierta obsesión por los camiones de combustible.


Guía del autoestopista galáctico

Es un jueves perfecto para demoler una casa, propiedad de Arthur Dent, y desintegrar el planeta Tierra. Funcionarios del Estado, gen-te de imperturbables ideas fijas, sean empleados del ayuntamiento o tripulantes de una Flota Constructora procedente de un planeta a años luz, abren una vía de circunvalación local y una gran autopista hiperespacial. Es el momento idóneo para tomarse una copa y hacer autoestop galáctico.

En peligro inminente de extinción, recurriremos a la Guía del autoestopista galáctico, gran bestseller universal. Douglas Adams creó un universo de palabras e imágenes en expansión con el humor y la Energía de la Improbabilidad como motor y combustible narrativos. Máquina de ocurrencias frenéticas y risa lisérgica, adivinó con instinto vidente un futuro de libros electrónicos, traductores instantáneos biotecnológicos e industrias dedicadas a la construcción de planetas de lujo. ¿Y si la Tierra fuera uno de esos planetas artificiales, un ordenador colosal pagado y manejado por ratones para descubrir el sentido de la existencia, y destruido cinco minutos antes de la gran revelación?


Los rascacielos

Agenor-Agobar Poirier des Chapelles y Willigis Kittycly Junior, son vecinos y multimillonarios. El primero comienza a ampliar su lujosa mansión y el segundo no tarda en seguirle. Pronto esto se convierte en una competición que lleva a que sus casas se conviertan en auténticos rascacielos. Con tal de lucir su prestigio, ninguno de los dos se detendrá ante cualquier exceso. Así, tratan de superarse sin cesar, hasta que los arquitectos tratan de hacerles comprender que es imposible continuar. Pero los dos multimillonarios hacen oídos sordos y deciden seguir con su particular competición. Las plantas siguen subiendo, tanto como su estupidez, lo que hará que la caída sea todavía más dura.

Una hermosa fábula sobre la locura de los hombres , una crótica llena de humor sobre el mundo moderno y la competencia a cualquier precio.


La conjura de los necios

La Conjura De Los Necios es una disparatada, ácida e inteligentísima novela. Pero no sólo eso, también es tremendamente divertida y amarga a la vez. La carcajada escapa por sí sola ante las situaciones desproporcionadas de esta gran tragicomedia.

Ignatius J. Reilly es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados y al que muchos no dudan en comparar con el Quijote. Más aún, es el antiprotagonista perfecto para una novela repleta de excelentes personajes, situados en la portuaria ciudad de Nueva Orleans, magistral Ignatius. Él es un incomprendido, una persona de treinta y pocos años que vive en la casa de su madre y que lucha por lograr un mundo mejor desde el interior de su habitación. Pero cruelmente se verá arrastrado a vagar por las calles de Nueva Orleans en busca de trabajo, obligado a adentrarse en la sociedad, con la que mantiene una relación de repulsión mutua, para poder sufragar los gastos causados por su madre en un accidente de coche mientras conducía ebria.


Y también

La Tía Mame

Un niño de diez años queda huérfano en la poco edificante América de mil novecientos veinte y es puesto bajo la potestad de una dama excéntrica, obsesionada por estar à la page, vital, caprichosa, seductora y adorable. Junto a ella, pasará los siguientes treinta años en una espiral incesante de fiestas, amores, aventuras y diversos golpes de fortuna. El lector, atónito, suspendido entre la fascinación de advertir muchos de los risibles tics de su propia época y la carcajada explosiva de quien se ve arrastrado hacia un vertiginoso torbellino, vivirá lo cómico en todos sus registros, «desde el dickensiano hasta el pastel lanzado a la cara» (en ajustadas palabras de Pietro Citati). Y todo ello por obra y gracia de una de las tías más inolvidables que haya concebido nunca un escritor moderno, cuyo perfume sentimos flotar en el aire, con las lágrimas presentes aún en nuestros ojos, mucho después de haber cerrado el libro.


Groucho y Yo

Groucho y yo: Fundidos en uno solo, Groucho y su yo escribieron este libro indescriptible. Y es que aunque uno y otro sean de naturaleza muy similar, también son, paradójicamente, muy distintos. En tanto que Groucho, insumiso, entrometido, criticón e insolente mujeriego, dinamita la sociedad y siembra el desconcierto, el yo-de-Groucho sólo piensa en enriquecerse y medrar en esa misma sociedad. Pero lo cierto es que los dos gozan por igual del don privilegiado de hacernos morir de risa.

La situación provocada por el coronavirus ha hecho que nuestros niveles de estrés se hayan visto incrementados considerablemente y muchos nos estáis preguntando por libros de humor que nos alejen de malos pensamientos y nos den un poco de alegría. En esta y otras entradas del blog, que están en preparación e iremos publicando próximamente, os recomendamos algunos títulos, la mayoría de ellos disponibles en nuestras estanterías. Comenzamos con algunos clásicos del humor británico.

 

Noticia bomba!

Una confusión de identidad provoca que William Boot sea enviado como reportero a un país del África nororiental sumido en la guerra civil. A pesar de no haber salido apenas de la casa familiar en la campiña inglesa, el joven se prepara para abrirse camino en la jungla, orientarse entre las dunas del desierto o sobrevivir a cualquier catarata. Sin embargo, acabará con otros periodistas en el bar de un hotel, espantando moscas e inventando historias que puedan ser la noticia bomba que justifique sus gastos.

En esta novela, con el ritmo de una carrera de cien metros lisos, la trama parece salida de la imaginación de Billy Wilder y los diálogos de la pluma de los hermanos Marx. Podría hablar de las metáforas, de los tropos o de su crítica implícita al romanticismo o al colonialismo, pero eso traicionaría el espíritu de una obra que, ante todo, no aburre, ni en una coma, al lector.

 

¡Abajo el colejio!

Nigel Molesworth es un estudiante maléfico que vive interno en el Colegio de San Custodio, que tiene solo 62 alumnos y que, según Nigel, «fue construido por un lunático en 1836». Nada escapa a su ojo clínico, y suele encontrar poco tiempo para tostones como la biología o la poesía. Prefiere, sin embargo, saltarse las clases o hacer gamberradas con Peason, su mejor amigo, con quien protagoniza frecuentes expediciones interplanetarias, con Fotherington-Tomas, el tonto del grupo, o con Molesworth-2, su hermano pequeño, al que zurra en cuanto tiene ocasión.

Un clásico de la literatura inglesa más gamberra, divertida y genial, para todas las edades, y que se presenta en espléndida traducción de Jon Bilbao.

 

Hasta arriba

Cuanto más solemne y alta sea la cumbre que se quiere alcanzar, más divertidas y duras serán las caídas. Sobre todo si los alpinistas son: un médico que siempre está enfermo, un guía experto en orientarse que siempre se pierde, un lingüista que jamás entiende qué le dicen, un animador desanimado, un jefe a quien nadie (menos mal) hace caso, y decenas de botellas de champán (con fines medicinales).

“Hasta Arriba” es un clásico del humor británico y un libro de culto para varias generaciones de alpinistas y escaladores, además de un referente de la literatura de aventuras y montaña del siglo XX.

 

 

Mi familia y otros animales

Gerald Durrell combina en sus libros el retrato de gentes y lugares, la autobiografía y un insuperable sentido del humor. Mi familia y otros animales es sin duda su obra más conocida y celebrada.

Primera parte de su divertida trilogía de Corfú, que prosigue con Bichos y demás parientes y El jardín de los dioses, la obra nos presenta una ágil y graciosa galería de personajes, como Larry -Lawrence Durrel, el futuro autor del «Cuarteto de Alejandría»- y sus estrafalarias amistades, mamá Durrell y su inagotable sentido común, o Spiro, el corfuano angloparlante, junto con toda una serie de animales retratados como sólo puede hacerlo quien a lo largo de toda una vida los ha considerado con inteligencia y ternura.

 

Y también

Reina Lucía, sátira sobre la pretenciosa y relamida burguesía rural británica escrita por E.F. Benson, nos presenta a la inimitable Emmeline Lucas (Lucía para los amigos), árbitro social y reina del pintoresco villorrio de Riseholme, que ve su trono peligrar con la aparición de Olga Bracely, una cantante de ópera sin escrúpulos. Para hacerle frente, contará con el apoyo de su fiel amigo, Georgie Pillson, un zangolotino de la mejor calaña, aficionado al cotilleo salvaje, al petit point y a las conversaciones en italiano macarrónico; o con su molesta vecina, Daisy Quantock, que revoluciona al pueblo entero cuando adquiere un «gurú» nativo de la India aficionado a las bebidas espirituosas de alta graduación, que introduce en la comarca la fiebre por el Yoga.

Henry Wilt, encadenado a un empleo demencial como profesor en un Politécnico, acaba de ver postergado su ascenso una vez más. Mientras, las cosas no marchan mejor en casa, donde su maciza esposa, Eva, se entrega a imprevisibles arrebatos de entusiasmo por la meditación trascendental, el yoga o la última novedad recién olfateada. Un día Eva conoce a los Pringsheim, una original pareja de americanos, que invitan al matrimonio Wilt a una fiesta. En ella se producen algunos pequeños incidentes, y a causa del malestar que le produce la situación, Wilt abandona el lugar, deja allí a Eva y se marcha a dar una vuelta. Cuando regresa a su casa, encuentra una nota de su esposa que le comunica que se va de viaje con los Pringsheim. Como se ha acabado el papel higiénico, utiliza la nota para uso propio arrojándola posteriormente al inodoro. Y comienzan los problemas, Eva ha desaparecido y él no puede demostrar que está con los Pringsheim…

 

Júbilo matinal. Una hermosa mañana, cuando Bertie Wooster, cegado por el júbilo que le producía la bondad del clima, aceptó pasar unos días lejos del mundanal ruido, en Steeple Bumpleigh. No sabía el muy urbano Bertie que se hallaba a las puertas de una de las épocas más tormentosas de su vida. Porque en la residencia de tía Agatha que afortunadamente estaba ausente, se encontraban nada más y nada menos que Florrie, una antigua novia de Bertie; Stilton Cheesewright, el novio actual que, claro está, odiaba al antiguo, o sea a Bertie; Lord Worplesdon, que le odiaba aún más, y Edwin; el joven explorador hijo del lord, de quien lo más elogioso que podía decirse es que era una ofensa para el paisaje. Menos mal que para neutralizar tan malas vibraciones, también estaban allí la simpática Zenobia Hopwood y Boko Fittleworth. Y el inefable Jeeves, el mayordomo modélico capaz de convertir una posible catástrofe en un enredo de lo más regocijante.

 

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