De tono muy cernudiano y con un ritmo equilibrado y sereno, la tuya es una poética sobre la memoria y sobre la añoranza de una existencia anterior no disociada aún de la naturaleza y el paisaje en la que todavía nos era posible relacionarnos cordialmente con las cosas. Una poesía atenta a los sonidos ocultos de lo que nos rodea y a las sensaciones más elementales del vivir cotidiano, pero escrita, también, desde el escepticismo y el desencanto en medio de una época que ha renunciado a la lentitud y extraviado su rumbo. Una forma de escritura que es un rescoldo último y una forma de resistencia, la expresión sin alardes de una fe en lo concreto y en lo sencillo de una manera de vivir despojada y elemental. Una renuncia voluntaria y explícita a todo lo que nos conduce al abandono de una infancia humana razonablemente feliz, acompasada, en sus pequeñas cosas y en los gestos dulcificados por la costumbre, con la misma existencia.
Yo creo que, si algo queda que merezca la pena en esta vida, permanece agazapado en lo discreto, en el brillo cegador para el que vive atento, para el que aún es capaz de sostener la mirada de los pequeños acontecimientos inesperados e imprevisibles que llenan nuestros días, y en los seres humildes. La poesía necesita, porque lo necesitamos nosotros, de esta mirada sensitiva sobre el mundo, de este lenguaje limpio que se nutre del fervor y de una honda sumersión en las complejas relaciones del individuo consigo mismo y con la realidad en la que vive.
Enhorabuena.
Basilio Sánchez.

