Clásicos del terror I

28 octubre, 2019

Edgar Allan Poe (1809-1849), escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia ficción.

 

 

La caída de la Casa Usher

Un joven caballero es invitado al viejo caserón de un amigo de la infancia, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive completamente recluido en compañía de su hermana, Lady Madeline, también delicada de salud. Usher vive presa de una enfermedad indefinible, lo que hace a todos temer por su vida. La que acaba muriendo es su hermana. Sus restos mortales son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final.

 

El pozo y el péndulo
(Larga y sin piedad es la tortura aquí por la sed de sangre inocente, sin saciar, sin alimentar, ahora que la patria está protegida y rota está la gruta fúnebre, la muerte estuvo donde ahora hay vida saludable).

El narrador/protagonista comienza el relato, ya agotado, en una oscura celda en donde la inquisición española encierra a las personas que condena, y donde la tortura que esta aplica consiste en la soledad, el abandono, la oscuridad, el frío y el hambre. El torturado protagonista se encuentra atado en casi su totalidad y experimenta la angustia de conocer su próxima muerte pues un péndulo desciende hacia él. Luego de medir el tamaño de su celda, este descubre una fosa profunda con agua ubicada en el centro del sitio.

Seguro de que será muerto por la navaja del extremo de tal péndulo, se entretiene con la trayectoria del objeto, pero luego se le ocurre una idea, recordando que tiene a su disposición un poco de carne, comida que compartía con las ratas. Con dificultad logra rociar su cuerpo con un poco del alimento, y los roedores le saltan encima, comiendo y royendo la cuerda que le tiene atado. Ya liberado, de inmediato el péndulo se detiene y el hombre en cuestión razona que está siendo vigilado, y que ya se prepara para él una muerte quizá peor.

La habitación calienta su ambiente al rojo vivo y cambia de forma reduciendo su tamaño, haciendo que las paredes se cierren en torno del protagonista, y empujándolo al borde de la inminente fosa. El narrador se ve en la disyuntiva de morir triturado o de lanzarse a la fosa que originalmente iba a ser su «sepultura». Cuando se encuentra sin más espacio para huir, totalmente desesperanzado y a punto de tirarse a la fosa, una mano lo sujeta y lo salva. La mano es la de un líder militar francés a manos del general Lasalle que había entrado en Toledo durante las Guerras Napoleónicas y descubierto las torturas a las que eran sometidas las víctimas de la inquisición.

 

El gato negro

Un joven matrimonio lleva una vida hogareña, apacible con sus mascotas entre las que destaca un gato negro, hasta que el joven empieza a dejarse arrastrar por la bebida. El alcohol lo vuelve irascible y en uno de sus accesos de furia acaba con la vida del animal. Un segundo gato aparece en escena, la situación familiar empeora, y los acontecimientos se precipitan hasta culminar en un horrendo desenlace.

 

 

El Cuervo
El cuervo sigue a un narrador sin nombre, que al principio está sentado leyendo «un raro infolio de olvidados cronicones», con la intención de olvidar la pérdida de su amada Leonora. Un «golpeteo en la puerta de su habitación» no revela nada, pero incita al alma a «encenderse».  Se oye un golpeteo similar, ligeramente más fuerte, esta vez en la ventana. Cuando el joven va a investigar, un cuervo entra a su habitación. Sin prestar atención al hombre, el cuervo se posa sobre un busto de Palas. Divertido por el comportamiento del ave, cómico y serio a la vez, el hombre le pregunta su nombre. La única respuesta del cuervo es: «Nunca más». El narrador se muestra sorprendido ante la capacidad del ave para hablar, si bien no dice otra cosa. Supone que el cuervo aprendió a decir «nunca más» de algún «amo infeliz», y que es lo único que sabe decir. El narrador comenta que su «amigo» el cuervo pronto se irá volando de su vida, así como «otros amigos se han ido volando antes» junto con sus esperanzas. Como contestándole, el cuervo vuelve a decir: «nunca más».6El narrador se convence de que esa única palabra, Nevermore, «nunca más», posiblemente adquirida de un viejo amo con mala suerte, es lo único que puede decir.

Aun así, el narrador coloca su silla justo enfrente del cuervo, determinado a saber más sobre él. Se queda pensando por un momento, sin decir nada, pero su mente lo lleva de nuevo a su perdida Leonor. Piensa que el cuervo es una criatura demoníaca y le ordena que se vaya, sin embargo este no se va y se queda allí para siempre, dejando al narrador con profunda soledad y tristeza, sabiendo que “nunca más” saldrá de la sombra de la soledad.

 

 

Annabel Lee

El narrador del poema describe su amor por Annabel Lee, que comenzó hace muchos años en «un reino junto al mar». A pesar de ser jóvenes, su amor mutuo era tan grande que los ángeles tenían envidia de ellos, y por eso murió ella, según el narrador. Aun así, su amor es tan grande que se extiende más allá de la tumba y el narrador cree que sus dos almas continúan hermanadas. Cada noche, sueña con Annabel Lee y ve el brillo de sus ojos en las estrellas. Y cada noche se recuesta sobre su tumba junto al mar.

Hemos escuchado el poema cantado por Radio Futura, ha servido de inspiración para la novela “La Bella Anabel Lee”, del nobel japonés Kenzaburō Ōe, y da título a una ópera inacabada de Claude Debussy

 

The Alan Parsons Project, en el disco Tales of Mystery and Imagination (1976, basado en cuentos de Poe), incluye un tema instrumental con el mismo título.

 

Henry James (1843-1916)

El autor y ensayista americano, Henry James fue uno de los grandes escritores de finales del siglo XIX, conocido tanto por sus novelas y relatos cargados de tensión psicológica como por sus ensayos sobre teoría literaria.

Pasó gran parte de su vida en Europa, especialmente en París y Londres, y obtuvo la nacionalidad británica, aunque pasó su juventud en Estados Unidos, donde estudió literatura en Harvard y Cambridge.

Características principales de sus obras son la gran fuerza de los personajes y su mundo interior,  también la combinación de ideas y situaciones a caballo entre la vieja Europa y los Estados Unidos. Sus títulos más conocidos  son Otra vuelta de tuerca, Retrato de una dama, Los embajadores, La copa dorada o Las bostonianas.

 


Otra vuelta de tuerca (1898)
Una joven institutriz acude al cuidado de dos niños huérfanos en una vetusta mansión victoriana. Lo que en principio parece un cometido agradable derivará en una situación de pesadilla. Los niños viven impactados por un pasado inmediato en el que la anterior institutriz, la señorita Jessel, y Peter Quint, el criado y ayuda de cámara del patrón (el tío de los niños), mantenían una turbia relación. Se podría suponer que se dieron ciertos abusos. La vida junto a la anterior institutriz y su muerte posterior han dejado en ellos una huella indeleble. Al tratar de ayudarlos, la protagonista de la historia comienza a escuchar voces, canciones, y a ver la imagen de la anterior institutriz, muerta en extrañas circunstancias, y la del criado, en lo que, aparentemente, serían apariciones de fantasmas. La historia está fuertemente sexualizada por lo que serían las relaciones ilegítimas entre los criados y entre el criado y el niño. La protagonista, una mujer soltera con una educación muy represiva, queda muy impresionada y preocupada por esas supuestas historias de promiscuidad (en el sentido de la época).

 

 

 

Oscar Wilde (1854-1900)

Nacido en Dublin fue un escritor, poeta y dramaturgo británico, famoso por su habitual ingenio y sarcasmo social.

Alumno del Trinty College en su ciudad natal, acabó sus estudios en Oxford. Estudió a los clásicos de la literatura griega, convirtiéndose en un experto en la materia y ganando varios premios de poesía clásica.

A partir de 1879 se establece en Londres de manera permanente donde años después se casó y tuvo dos hijos. Es en Londres donde empieza a producir sus primeras obras de éxito, como su reconocida novela El retrato de Dorian Gray (1890) o, en teatro, El abanico de Lady Windermer (1892), Salomé (1894) -que fue censurada por retratar personajes bíblicos-, o La importancia de llamarse Ernesto (1895), divertida comedia que ha sido llevada al cine en diversas ocasiones.

Acusado de sodomía por el padre de un íntimo amigo suyo, Wilde es condenado a dos años de trabajos forzados. Durante su estancia en prisión escribiría una larga carta titulada De Profundis, que no sería publicada de manera completa hasta 1909, ya de manera póstuma.

Tras su salida de la cárcel sufre un absoluto ostracismo social y decide abandonar Inglaterra rumbo a Francia, donde viviría en Berneval hasta la muerte de su esposa en 1898. A partir de entonces y, bajo el nombre de Sebastian Melmoth, viajó por Europa para acabar estableciéndose en París, donde murió en noviembre del año 1900 con tan solo 46 años.

 

El fantasma de Canterville (1944)


Una familia estadounidense adquiere el castillo de Canterville, en un hermoso lugar en la campiña inglesa a siete millas de Ascot, en Inglaterra. Hiram B. Otis se traslada con su familia al castillo, pero Lord Canterville, dueño anterior del mismo, le advierte que el fantasma de sir Simon de Canterville deambula en el edificio desde hace no menos de trescientos años después de asesinar a su esposa lady Eleonore de Canterville. Pero el Sr. Otis, estadounidense moderno y práctico, desoye sus advertencias. Así, con su esposa Lucrecia, el hijo mayor Washington, la hermosa hija Virginia y dos traviesos gemelos, se mudan a la mansión, burlándose constantemente del fantasma debido su indiferencia ante los sucesos (paranormales). El fantasma no logra asustarlos, y más bien pasa a ser víctima de las bromas de los terribles gemelos y en general, del pragmatismo de todos los miembros de la familia, por lo que cae en enojo y depresión, hasta que finalmente, con ayuda de Virginia (quien se apena por el fantasma), logra alcanzar la paz de la muerte.

 
Guy de Maupassant (1850-1893)
 
 
Se formó literariamente con  Gustave Flaubert y participó desde joven en su círculo literario. Especializado en narrativa breve, llegó a publicar más de doscientos cuentos a lo largo de su vida, de entre los cuales destacan Bola de sebo y El Horla. También escribió seis novelas cortas. Encuadrado en el naturalismo, su estilo es sencillo y realista, y transmite lo más sórdido y oscuro del comportamiento humano.
 
 
El Horla
https://librosdecibola.wordpress.com/2018/10/14/resena-guy-de-maupassant-el-horla-libros-del-zorro-rojo/
 
La editorial Libros del Zorro Rojo presenta —en una edición verdaderamente soberbia— El Horla y otros cuentos de locura y horror, breve volumen que incluye, además del relato que le da título, otros dos cuentos cortos (La cabellera y Aparición).
 
Aparición («Apparition», abril de 1883) es un cuento clásico sobre la aparición de un espectro de una mujer muerta en plena juventud. El misterio que envuelve el lugar y el modo de su última aparición, así como el terror padecido durante años por el narrador son los puntos fuertes del relato.
 
La cabellera («Le chevelure», mayo de 1884) nos presenta la declaración detallada de una persona internada en un manicomio. Narra la paulatina e insana atracción del protagonista por una cabellera rubia hallada en un mueble antiguo, hasta desembocar en una alienación necrofílica delirante.
 
 
El Horla es una obra innovadora, inquietante, en la que se introduce la presencia de este vampiro psíquico, un personaje a quien nadie ve, pero que su víctima, el narrador y protagonista, presiente de forma pavorosa. El Horla procede de otro universo, es otro modo de existencia, una entidad terrorífica que destruye a su víctima sin dejarse ver.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Whasinghton Irving (1783-1859)

Considerado uno de los grandes escritores del romanticismo y de la literatura del siglo XIX el autor norteamericano comenzó su carrera escribiendo relatos para varios periódicos y revistas, consiguiendo éxito y renombre popular con sus historias cortas, normalmente con grandes dosis de humor y sátira.

Tras una primera estancia en Europa por motivos de trabajo, Irving, una vez consagrado a la escritura, viajó por Inglaterra, Alemania y París, donde conoció a Mary Shelley. De esta época son relatos que han pasado a convertirse en auténticos cuentos populares, como La leyenda de Sleepy Hollow -llevada al cine en multitud de ocasiones, la última de ellas por el cineasta Tim Burton– o Rip van Winkle.

En 1826 acude a España para realizar una investigación sobre algunos documentos referidos al descubrimiento de América, para luego ser elegido como embajador de los Estados Unidos hasta 1845. Sin duda, de esta época, es una de sus obras más famosas, los Cuentos de la Alhambra (1832).

 


La leyenda de Sleepy Hollow (1820) o La leyenda del jinete sin cabeza es un relato corto de terror y romanticismo, escrito por Washington Irving en 1820, en su colección de ensayos e historias cortas The Sketch Book of Geoffrey Crayon.
La historia se sitúa en 1784, en los alrededores del asentamiento neerlandés de Tarry Town (Tarrytown, Nueva York), en un apartado valle llamado Sleepy Hollow conocido por sus historias de fantasmas y el ambiente embrujado que impregna la imaginación de sus habitantes y visitantes. El espectro más infame del lugar es el Jinete sin Cabeza, de quien se dice que es el fantasma de un antiguo soldado hessiano al que alcanzó una bala de cañón en la cabeza durante “alguna batalla sin nombre” de la Guerra de Independencia de Estados Unidos y que “cabalga hacia la escena de la batalla en una nocturna búsqueda de su cabeza”.

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